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Muchas veces, le prestamos mayor atención e importancia, a las cosas malas que nos han hecho o los malos momentos que hemos tenido que pasar, sin darnos cuenta, de que esta clase de sucesos, merece que los enviemos al olvido,pues de otra forma, nos mantendremos viviendo siemprecon rencores, y estaremos envenenando lentamente, nuestro pobre corazón,que ya de por si, tiene bastantes cosas amargas, que le da a diario la vida.
Debemos darle esa importancia, a todas las cosas buenas, por muy insignificantes que parezcan, pues serán la razón que nos impulse cada díaa seguir adelante, al creer que la bondady las cosas bellas, existen.Es por ello, que si lohacemos,mantendremos siempre un corazón alegre, limpio y puro, lo que nos permitirá, ser cada día mejores.
No le des oportunidad a los malos sentimientos, de que puedan invadir tu limpio y puro corazón, pues él, es tu mayor tesoro. Cuídalo y valóralo. Recuerda que los verdaderos amigos,son el mejor regalo que Dios nos pudo haber dadoy que entre ellos, no existen rencores ni envidias, solamente debe existir el amor y la comprensión.
Ojalá que te guste la historia, y que puedas reflexionarla y aplicarla a tu vida.
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